Los documentos desclasificados del intento de golpe de Estado del 23-F revelan que la sociedad gallega no se quedó inactiva frente a los acontecimientos, con reacciones tanto en el ámbito universitario, con desalojos y protestas, como en el obrero, con paros en factorías de Vigo y Ferrol como Álvarez, Barreras, Vulcano, Astano o Bazán.
En los informes de las distintas jefaturas superiores de Policía del país, se detalla la situación en Galicia después del intento de golpe de Estado, con acciones de protesta relacionadas con la ocupación del Palacio del Congreso de los Diputados.
La Jefatura Superior de Policía de A Coruña informa sobre desalojos en Santiago de Compostela y la difusión de propaganda de formaciones como LCR, MCG, PCS y PST convocando asambleas para tratar el castigo a los culpables y la depuración de elementos fascistas en los Cuerpos de Seguridad.
En jornadas posteriores al 23-F, se registraron paros en factorías como Astano y Bazán en Ferrol, así como en Álvarez, Barreras y Vulcano en Vigo, donde también hubo asambleas y llamamientos a concentraciones.
Además, se destaca el llamamiento del PCG en Vilagarcía de Arousa para un paro en apoyo a la Constitución, Instituciones y jefe del Estado.
El 25 de febrero, la Jefatura Superior informa de una «normalidad general en la región policial» en Galicia, aunque se producen algunos incidentes, como paros parciales en la Universidad de Santiago. También se mencionan manifestaciones estudiantiles y llamamientos a consolidar conquistas democráticas en Vigo.
Por otro lado, se documenta un informe del Ministerio de Defensa previo al 23-F que señala el separatismo gallego como una amenaza «interior» a la unidad de España, con movimientos como el Bloque Nacional Popular Galego, el Partido Obreiro Galego, Irmandade Galega y el Partido Galego do Proletariado.
En resumen, los documentos desclasificados del 23-F ofrecen una visión detallada de la reacción de la sociedad gallega ante el intento de golpe de Estado, con acciones tanto en el ámbito universitario como en el obrero, y señalan el separatismo gallego como una amenaza potencial a largo plazo para la unidad de España.
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