El Celta de Vigo pone fin a su participación en la UEFA Europa League tras caer en los cuartos de final ante el SC Friburgo. Esta aventura europea estuvo marcada por la ilusión, el compromiso inquebrantable de todo el equipo y la bonita comunión con la afición, que siempre estuvo presente.
Volver a Europa ya fue un gran logro en sí mismo, fruto del esfuerzo de un grupo que nunca dejó de creer. Esta edición de la Europa League permitió al Celta recoger los frutos de su trabajo y vivir noches especiales en Abanca Balaídos, con la ciudad entera volcada en apoyo al equipo.
A pesar de la eliminación, queda el orgullo por un equipo cargado de talento formado en A Madroa. Los jugadores han demostrado que los sueños se construyen con trabajo, creencia y pasión. Han representado al club de manera ejemplar, siempre respaldados por una afición entregada.
El Celta agradece a sus seguidores por acompañarlos en cada ciudad, en cada estadio, mostrando el verdadero espíritu celtista. El equipo se despide temporalmente de Europa, pero las bases siguen fuertes con un grupo joven y talentoso que representa el presente y el futuro del club.
Las noches europeas volverán, y el Celta espera vivirlas nuevamente junto a su fiel afición. Sempre, Celta!
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