Las grandes ciudades gallegas están avanzando de manera desigual en la implementación de zonas de bajas emisiones en sus centros urbanos. Mientras Pontevedra y Ourense lideran esta medida con acciones ya en marcha, ciudades como Vigo o Lugo aún no tienen una fecha confirmada para su implementación.
La ley de cambio climático y transición energética estableció en 2021 la obligación de crear zonas de bajas emisiones antes de 2023 en municipios con más de 50,000 habitantes en toda España, incluyendo las siete principales ciudades gallegas. El propósito de estas zonas es restringir el acceso, la circulación y el estacionamiento de vehículos para mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
A pesar de ser obligatorias a partir de 2023, muchas ciudades no las han implementado, lo que llevó a una moratoria que finaliza el 1 de enero de 2026. Algunas ciudades gallegas están acelerando su implementación para cumplir con esta nueva fecha límite. Ourense, por ejemplo, acaba de poner en marcha sus zonas de bajas emisiones el pasado viernes, 26 de diciembre.
En el caso de Ourense, la zona de bajas emisiones en el Centro abarca un espacio delimitado por varias calles, y está operativa en una primera fase sin sanciones, aunque se enviarán avisos informativos. Las multas comenzarán a partir de julio de 2026 y se aplicarán a los vehículos sin etiqueta medioambiental que accedan a la zona.
Por otro lado, Pontevedra ha adoptado un enfoque diferente al declarar toda su zona urbana como de bajas emisiones, sin restricciones de entrada por etiquetas de vehículos. El modelo urbano de la ciudad, con un tráfico muy reducido en todas sus calles y vías, ha permitido que no haya sanciones ni restricciones horarias.
En Lugo, la implementación de la zona de bajas emisiones se encuentra en una fase avanzada, con la aprobación de una ordenanza reguladora. Esta zona se configura como un espacio de tráfico limitado y regulado, priorizando el acceso de vehículos según el uso y la necesidad en lugar de las etiquetas ambientales.
En Santiago, las restricciones de la zona de bajas emisiones se centran principalmente en el casco histórico, donde ya existen límites de acceso. En A Coruña, se han peatonalizado ciertas calles en lugar de imponer restricciones de acceso por tipo de vehículo.
En Vigo, se están ultimando las zonas de bajas emisiones, con multas previstas pero con la intención de mantener una circulación fluida. Ferrol tiene planes para implementar su zona de bajas emisiones en fases, comenzando por el Ferrol Vello y luego A Magdalena, aunque aún no hay una fecha exacta para su implementación.
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